GRUPO

Dr. Homero Loza Peñafiel
Fellow en Medicina Materno-Fetal
En
el embarazo pueden aparecer infecciones vaginales,
sobretodo porque las defensas en las zonas periféricas
disminuyen para proteger al feto de mejor manera.
Ahora resulta fundamental curar este tipo de trastornos
y cuando antes mejor, para evitar posibles complicaciones
en el momento del parto.
MICROORGANISMOS
RESPONSABLES
Las
infecciones de la vagina están causadas
por microorganismos que pueden alcanzar la zona
genital durante las relaciones sexuales, o por
hongos o bacterias que normalmente suelen ser
inofensivas, pero que pueden multiplicarse vertiginosamente
y volverse agresivas. Las infecciones se dividen
en vaginitis y vaginosis. De la vaginitis son
responsables la clamidia, la candida, el trichomonas
vaginalis y el herpes tipo 2. En cambio la vaginosis,
esta representada por la gardnerella, una bacteria
que vive en la vagina. A continuacion conoceremos
las características de cada una de estas
infecciones.
CANDIDA
La cándida, es la responsable de la infección
vaginal llamada candidiasis, es un hongo que se
suele encontrar en la flora bacteriana vaginal,
constituida por el conjunto de germenes “buenos”
que protegen la zona zona genital.
Síntomas
· Prurito en la vulva y vagina, que puede
llegar a ser insoportable.
· Secreciones vaginales espesas, blaquesinas
(tipo yogurt).
· Molestias y ardor al orinar.
· Irritación genital y muy ocasional
vesículas.
Causas
En condiciones normales existe un equilibrio perfecto
entre los microorganismos que constituyen la flora
bacteriana vaginal. Cuando algun factor interviene
y lo rompe, la cándida puede empezar a
multiplicarse y se vuelve muy agresiva para la
mucosa vaginal.
Entre los factores que favorecen su proliferación
figuran los tratamientos con antibióticos,
el debilitamiento del organismo por enfermedad
y una higuiene íntima incorrecta, así
como el empleo de jabones demasiado agresivos
para la mucosa genital.
Las variaciones hormonales que se producen en
el embarazo hacen que las mujeres sean mas vulnerables
a la infección, pues por un lado modifican
el pH vaginal, de cuyo grado de acidez depende
el control de la proliferación bacteriana,
y, por otro, aumentan el flujo vaginal, creándose
un ambiente especialmente favorable a la multiplicacion
del hongo.
Terapias
El diagnóstico generalmente es simple,
basta con la observación de las secreciones,
que son muy características.
En el segundo y tercer trimestre de embarazo,
se trata empleando óvulos o cremas a base
de fármacos antimicóticos.
Durante el primer trimestre, conviene evitar los
fármacos, usando solamente terapias naturales,
basada en el empleo de fermentos lácteos
de uso vaginal, jabones de pH neutro.
Tanto para controlar la proliferación del
hongo como para atenuar el prurito, es aconsejable
lavarse cada día con una solución
de abundante agua y bicarbonato de sodio, o con
vinagre blanco, sea cual sea la terapia elegida.
Consecuencias durante el embarazo
Esta vaginosis ventajosamente no provoca molestias
al bebé. Si todavía se tiene durante
el momento del parto, podría afectarle,
causándole el muget, una infecion de la
piel y las mucosas muy frecuente en los recién
nacidos.
CLAMIDIA
Es una bacteria muy agresiva para la mucosa de
los genitales, inclusive puede causar lesionar
las trompas y causar problemas de fertilidad.
Es responsable de una de las formas mas frecuentes
de vaginitis y uretritis (infección genital
muy común del varón).
Síntomas
· Ardor y molestias al orinar.
· Aumento de las secreciones vaginales.
· Dolores más o menos acentuados
en el vientre.
Causas
Se transmite exclusivamente a través de
relaciones sexuales, sin adoptar ningún
tipo de protección con la pareja afectada.
Las posibles abrasiones de la mucosa genital y
el embarazo favorecen el contagio, porque determinan
una modificacion del pH vaginal.
Terapias
El diagnóstico de la infección se
efectúa mediante un frotis vaginal y actualmente
se mide la presencia activa o pasiva por medio
de las innmunoglobulinas en suero materno.
La terapia prevé el empleo de antibióticos,
que deben tomarse por vía oral, y según
prescripción facultativa de tu ginecólogo.
Es muy importante que la pareja también
se someta a la terapia, con el fin de evitar la
aparición de recontagios posteriores. El
antibiótico de elección no afecta
el desarrollo adecuado del bebé.
Consecuencias durante el embarazo
Si no se soluciona, la infección puede
pasar de la madre al niño en el momento
del parto. En los fetos muy pequeños puede
provocar problemas en los ojos y en los pulmones,
que pueden llegar a ser muy graves.
HERPES
TIPO 2
Es una vaginitis muy frecuente, a diferencia del
herpes-1, el mismo que provoca el herpes labial.
Síntomas
· Vesículas llenas de suero y dispuestas
en racimo, en la vulva, vagina y el ano. A veces,
también en el interior de los muslos y
en el cuello del útero.
· Dolores, prurito y ardor en las zonas
donde se tienen las vesículas.
· Engrosamiento de los ganglios linfáticos
situados en la zona inguinal.
Causas
Esta patología también es adquirida
por el contagio a través de las relaciones
sexuales, mantenidas sin protección. También
puede transmitirse al mantener relaciones sexuales
orales si la pareja padece herpes labial. Actualmente,
se considera al estrés y la baja de defensas
como un mecanismo de recurrencia del herpes.
Terapias
El diagnóstico se efectúa con la
clínica y la simple observación
de las vesiculas, que son muy características.
La infección tiende a desaparecer por sí
sola al cabo de una o dos semanas, pero las recaidas
son frecuentes.
No existe un fármaco eficaz para acabar
de una manera definitiva con el problema. De todas
maneras, el medicamento más empleado es
un potente antiviral por vía oral, que
también se encuentra en presentaciones
para uso tópico local, útil para
evitar las recaídas y para atenuar los
síntomas. En cualquier caso, es tu ginecólogo
quién debe decidir si conviene emplearlo,
ya que su seguridad durante el embarazo puede
afectar al principio del embarazo, pero al final
se recomienda darlos desde unas semanas antes
del parto inclusive,
Consecuencias durante el embarazo
La infección producida por el herpes puede
pasar de madre a hijo durante el embarazo o el
parto especialmente. Las probabilidades de contagio
se ven aumentadas cuando la futura mamá
está contagiada durante las últimas
semanas de gestación.
Si pasa al feto, es muy posible que la infección
produzca un retraso en su crecimiento, o bien
un parto prematuro. Cuando el contagio se produce
durante el parto, el niñoo puede tener
problemas graves que pueden comprometer todo su
organismo.
TRICHOMONAS
Este tipo de vaginitis es causada por el trichomonas
vaginalis, un protozoo que ataca fácilmente
a las mucosas genitales tanto en hombres como
mujeres, pero que se puede vencer con facilidad.
Síntomas
- Puede ser asintomático, es decir no presentar
ninguna señal
- Muy ocasionalmente hay secreciones vaginales
verdosas o grisaceas, de olor fuerte y desagradable.
- Raras veces ocasiona prurito y ardor en vulva
y vagina.
Causas
El contagio se produce a través de las
relaciones sexuales con una persona infectada.
El riesgo de contraerla es muy elevado, porque
en el hombre la infección no da lugar a
ningún síntoma. Por tanto, es muy
difícil sospechar su presencia y tomar
las debidas precauciones, que consisten en el
empleo de un preservativo.
Terapias
El diagnóstico de la tricomoniasis se efectúa
mediante un frotis citobacteriológico.
La terapia, a la que se deben someter ambos miembros
de la pareja, prevé el empleo de antibióticos
orales por lo menor durante 10 días. El
tratamiento no expone al bebé a ningún
riesgo.
Consecuencias durante el embarazo
Esta infección no suele provocar complicaciones
fetales directas, pero puede dar lugar a un parto
prematuro.
VAGINOSIS
Estas infecciones están causadas por la
gardnerella vaginalis, una bacteria de la flora
bacteriana, que se encuentra con carácter
normal en la vagina. Se cree que el riesgo de
contraer la infección aumenta de una forma
muy sensible durante el segundo y tercer trimestres
de embarazo, debido a la modificación del
pH de la vagina.
Síntomas
- Secreciones de olor desagradable, color blanco
grisáceo y de aspecto pegajoso.
- Ocasionalmente prurito y ardor al orinar.
Causas
La vaginosis es la consecuencia de una alteración
que compromete a la flora bacteriana de la vagina,
y que puede obedecer a diversos factores. Entre
otros figuran el embarazo, una higiene íntima
incorrecta o la presencia de abasiones en las
zonas genitales.
Terapias
El diagnóstico se suele efectuar mediante
la simple observación de los síntomas.
En los casos dudosos, el médico puede prescribir
un frotis vaginal.
La infección suele curarse por sí
sola en una o dos semanas, pero es muy importante
someterse a una higiene íntima frecuente
y correcta, empleando jabones no agresivos para
la mucosa genital. Si se resiste, se completará
con lavados externos y colocación de antibióticos
que el médico recomiende.
Consecuencias durante el embarazo
La vaginosis es una infección leve, pero
que no hay que infravalorar. Y, aunque ocurra
raras veces, cabe la posibilidad de que se pueda
extender al líquido amniótico, en
el que el niño se encuentra sumergido.
Reglas
para la prevención
1. Higiene íntima. Utilizar jabones con
pH ácido entre 3.5 y 5.5, es decir, parecido
a la mucosa vaginal. Ayuda a no romper el equilibrio
de la flora bacteriana.
2. Al lavarse, hacerlo de la vagina hacia el ano,
y nunca al revés, para evitar contaminaciones.
3. Prendas de vestir. Utilizar interiores hechos
con tejidos naturales (hilo, algodón, seda),
porque las fibras sintéticas pueden irritar
la zona y hacerla más vulnerable a las
infecciones íntimas.
4. Relaciones. Si la pareja sufre una infección
genital, incluso durante el embarazo, las relaciones
sexuales se deben hacer usando un preservativo.
5. Alimentación. Consumir con regularidad
yogurt con un elevado contenido de fermentos lácteos,
ayuda a prevenir la cándida.
INFECCIONES:
¿CUANDO RECURRIR A LA CESAREA?
Al tener una infección vaginal durante
el momento del parto, el bebé podría
contagiarse durante su paso por el canal cervical.
Esto puede provocar problemas que pueden ir desde
muy leves, como la afectación de piel y
mucosas, hasta lesiones muy graves como lesiones
de ciertos órganos vitales. Algunos ginecólogos
prefieren hacer una cesárea, ante la presencia
de una infección cerca al parto. Especialmente
en el caso de herpes.
Hay otros que optan por el parto natural, que
deberá controlarse tomando precauciones
especiales. Durante el parto, se deberá
administrar a la madre una serie de antibióticos
en el momento de nacer, además, se deberá
someter al pequeño a una serie de controles:
frotis y exámenes de sangre, destinados
a comprobar sí se produjo el contagio.
En caso afirmativo, se le trata de inmediato con
las terapias más idóneas para la
infeccion encontrada.
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