GRUPO

Dr. Homero Loza Peñafiel
Fellow en Medicina Materno-Fetal
En
la recta final del embarazo, es normal padecer
ciertos trastornos. A continuación te explicamos
como puedes aliviarlos y algunas reglas sencillas
para garantizar el bienestar maternofetal.
Te
encuentras ya tan cerca del gran acontecimiento,
la recta final, el último mes del embarazo.
Sin embargo, precisamente en esta fase, se pueden
manifestar trastornos relacionados con las modificaciones
que tienen lugar en el organismo de la futura
madre. No se trata de nada alarmante, únicamente
los signos que indican la proximidad del nacimiento,
que por cierto no las tienen todas las mujeres
gestantes o algunas presentan con más o
menos intensidad algún síntoma.
Incontinencia
Durante la mayor parte del tercer trimestre y
sobretodo, en las últimas semanas es normal
que el estímulo de ir al baño a
orinar se hace más frecuente.
- Todo depende de la posición del bebé,
que ya ha bajado la cabeza y la tiene orientada
hacia la salida de la pelvis preparándose
para nacer. De esta manera, se produce una compresión
de la vejiga, que provoca el aumento del estímulo.
No hay razón para alarmarse.
- No es conveniente que reduzcas el consumo de
líquidos para controlar la diuresis. El
organismo necesita agua. Si tu ginecólogo
solicita un examen de orina para descartar posible
infección, no está por demás
hacerlo.
Dolor
de espalda
Está relacionado con el cambio de la postura
al final del embarazo, producto del peso que debe
soportar la musculatura lumbar de la madre, la
cual, sin gestación pasa hipoactiva.
- Para mantener el equilibrio, la futura madre
tiende a arquear la espalda, acentuando la lordosis
lumbar, la curva que la columna vertebral describe
de forma natural, a la altura de los riñones.
La nueva postura, no obstante, provoca la tracción
de los ligamentos y las franjas musculares y da
lugar a una lumbalgia, un dolor en la parte baja
de la espalda.
- En ocasiones, la excesiva curvatura determina
también una compresión de los nervios
que parten de la columna vertebral y que llegan
a las articulaciones inferiores. El resultado
es una ciática lumbar, es decir, un dolor
de la parte baja de la espalda que se extiende
a una pierna.
- Si el dolor se manifiesta a pesar de haber tomado
las debidas precausiones, resulta inútil
meterse en la cama; el reposo, que antes se consideraba
una medicina, no es suficiente.
- Si el dolor es insoportable, es conveniente
colocarse unas compresas con masaje circular en
la zona lumbar y de persistir consultar al ginecólogo,
quien prescribirá algún analgésico
o antiinflamatorio según el caso.
Calambres
Se manifiestan sobre todo en la noche y afectan
a los músculos de las pantorrillas (gemelos),
que se contraen de forma repentina.
- Al parecer, están relacionados con carencias
de minerales (calcio, potasio y sodio), pero también
existe la teoría de que dependen de leves
alteraciones de la circulación sanguínea.
Si los músculos están poco oxigenados,
eliminan con menor eficacia el ácido láctico
(sustancia de desecho producida tras realizar
trabajo muscular), por lo que sufren contracciones
involuntarias.
- Es posible prevenir los calambres incorporando
a la dieta alimentos ricos en sales minerales,
como patatas, plátanos o mediante complementos
alimenticios que los contengan. También
se ha visto que en algunas pacientes estos malestares
mejoran con complejos vitamínicos, sobre
todo, los derivados del complejo B.
- Cuando se manifiestan, es preciso intervenir
cuanto antes. Un buen ejercicio consiste en sentarse
en la cama y extender la pierna dolorida, mientras
la pareja mantiene elevado el pie de la gestante
y apoya la otra mano sobre la rodilla. A continuación,
la mujer debe flexionar ligeramente la punta del
pie hacia delante, con el fin de descongestionar
los músculos tensos. La rapidez de la intervención
es inportante; cuanto antes se actúa, menor
es el riesgo de que el músculo gemelo permanezca
dolorido durante un tiempo prolongado.
Hormigeo
Afecta a los brazos y a las manos, especialmente,
por la noche, y da la sensación de una
pérdida momentánea de sensibilidad.
- Estas manifestaciones parecen deberse a ligeras
alteraciones de la circulación, pero, en
realidad, no existe una explicación exacta
para ello. No obstante, no se trata de señales
de alarma de alguna patología grave de
la gestación, por lo que no hay que temer.
Hinchazón
Especialmente en el noveno mes, aumenta la retención
hídrica, algunas madres lo pueden tener
desde antes inclusive (ver cuadro).
- En el origen de la hinchazón (edema)
tienen que ver el aumento de los estrógenos
y la mayor facilidad con que los vasos sanguíneos
hacen acumular los líquidos en el espacio
que hay entre una célula y otra.
- Así mismo, el pequeño que está
dentro del útero ejerce presión
sobre la vena cava, un gran vaso sanguíneo
por el que fluye la sangre procedente de las piernas.
El resultado es que se produce una tendencia al
estancamiento, por lo que, especialmente de noche,
los pies y los tobillos se hinchan y duelen.
- Si, a pesar de los remedios aconsejados, la
hinchazón se estabiliza y está presente
desde la mañana, resulta aconsejable consultar
al ginecólogo. Este síntoma podría
constituir la expresión de un problema
de hipertension relacionado con el embarazo (preeclampsia).
La medición de la presión y un simple
analisis de orina son suicientes para sacar a
relucir o descartar el problema.
Acidez
Este trastorno está relacionado con el
hecho de que el bebé cada vez es más
grande y presiona el útero sobre el estómago
de la futura madre. Así, este órgano
se distiende y su contenido refluye.
- Para aliviar la molestia, es preciso dividir
las tres comidas de costumbre en varias más,
pero de tipo ligero y más frecuente. Es
aconsejable no beber demasiado durante las comidas,
así como dar preferencia a los alimentos
secos (como al inicio del embarazo). Por el contrario,
puedes beber con libertad con el estómago
vacío y de preferencia líquidos
fríos, que contraer en algo la cavidad
gástrica.
- Si la acidez y las regurgitaciones no disminuyen,
puedes ingerir un antiácido casero, pero
lo mejor es acudir al ginecólogo, quién
te prescribirá un antiácido específico
para aliviar el malestar. Muchas veces la acidez
confunde con gastritis o puede ser el signo inicial
de ciertas patologías hipertensivas obstétricas.
Contracciones
uterinas
Se trata de una manifestacion natural, puesto
que indica que el útero se está
preparando para el momento del parto.
- A través de estas contracciones (denominadas
de Braxton Hicks), el cuello del útero
empieza a aplanarse, para permitir el descenso
del pequeño a traves del canal del parto.
Esto, no obstante, no significa que el nacimiento
sea inminente. Las contracciones preparatorias
pueden empezar a manifestarse a partir de la semana
32 de gestación, aunque no todas las perciben
con la misma intensidad.
- Se trata de las contracciones muy diferentes
de las que marcan el inicio del trabajo de parto.
No son dolorosas, no se presentan en intervalos
regulares y se perciben como un repentino endurecimiento
del útero. En Pronatal sugerimos realizar
un monitoreo fetal para estar seguros que no es
una labor de parto, de lo contrario el reposo
e hidratación serán suficientes.
Ansiedad
Es normal sentir un poco de tensión en
vísperas del parto y es natural debido
a la responsabilidad que siente la madre de que
todo salga bien.
- El parto y el ingreso en el hospital constituyen
experiencias nuevas para la futura mamá
y, precisamente por esto, pueden suscitar miedos
y ansiedad. El mejor antídoto para superar
la aprensión es vivir, día a día,
la última fase del embarazo, sin fijarse
en la fecha prevista del parto. De ahí
que, en Pronatal recomendamos tener lista una
maleta basica de bebé desde la semana 37.
- Es importante que llegues a la meta informada.
Las madres que no han asistido a cursos profilácticos
de educación maternal pueden, al menos,
visitar la clínica o el hospital escogido
e ir a conocer al pediatra que asistirá
en el parto.
- No se recomienda tomar ningún ansiolítico,
aunque puede ayudar una agua aromática
para calmar la tensión.
Insomnio
Es natural que, al final del embarazo, la futura
madre se despierte más temprano por la
mañana o duerma nenos por la noche.
- En las últimas semanas de la gestación,
la necesidad de sueño se reduce de forma
espontánea, debido a la influencia de las
hormonas y a la mayor atención que la mujer
presta a las señales que anuncian el inicio
del parto. Sin embargo, si el insomnio es tan
grave que llega a perjudicar el bienestar de la
futura madre, es necesario adoptar algunas medidas
(ver cuadro adjunto de las buenas noches).
- Si el sueño se hace esperar, es mucho
mejor levantarse y decicarse a una actividad relajante
(leer, tejer, etc.) mientras se espera coger el
sueño de manera espontanea. |