| Hace
30 anos, los nueve meses de embarazo eran en absoluto
un enigma para las madres ecuatorianas, la ansiosa
espera estaba llena de preguntas, que iban desde
el sexo del bebe hasta la posibilidad de que pudiera
tener algún problema.
Hoy
gracias a los avances tecnológicos, gran
parte de esas inquietudes son resueltas antes
del nacimiento, ya que la ecografía permite
comprobar la normalidad estructural del futuro
bebe y descartar posibles patologías, lo
que tranquiliza enormemente a los padres. Por
otro lado, en caso de detectar riesgos de desarrollar
ciertas enfermedades, esta técnica permite
efectuar un mejor control de la situación
y, si es necesario, ofrecer un tratamiento oportuno
tanto materno como fetal.
En
el primer trimestre, se puede conocer ya, si existe
riesgo de aborto, si se trata de un embarazo extrauterino
o si estamos ante una gestación múltiple.
Tan temprano como a las 11 semanas de embarazo
podemos saber si tu niño presenta marcadores
de cromosomopatias (Síndrome de DOWN),
los cuales serán confirmados de forma estricta
mediante otras técnicas de diagnostico
prenatal. Por otro lado, consideramos la edad
materna y tiempo de embarazo, y así determinamos
el riesgo de alteración genética,
si es alto, se les ofrece la confirmación
mediante el estudio del liquido amniótico
(amniocentesis).
En
el segundo trimestre (18 a 22 semanas), se estudia
la morfología fetal, así como la
posibilidad de detectar posibles malformaciones,
esto gracias a una ecografía de detalle,
en la cual se debe observar y medir cada una de
las partes del bebe. Hay un 80% de probabilidades
de diagnosticar algún tipo de enfermedad
como cardiopatías, hidrocefalia, hernia
diafragmática, labio leporino, entre otras.
En
el tercer trimestre nos es de utilidad para descartar
parto prematuro, midiendo el cuello uterino, así
como, pesquisar alteraciones fetales secundarias
a patologías maternas asociadas al embarazo
como la preeclampsia como la restricción
de crecimiento de niño, midiendo el flujo
de los vasos maternos y fetales; logrando así
detectar la disminución de flujo sanguíneo
al producto que puede ocasionar hipoxia fetal
y conducir a un sufrimiento fetal.
Hoy
en día se esta utilizando con mas frecuencia
la ecografía en tercera dimensión
como soporte diagnostico, sobretodo, en casos
en que la ecografía tradicional aporte
poco. |